dilluns, 10 d’octubre de 2011

Escarabajos en la crisis

Escarabajos en la crisis:

VENTANA DE OTROS OJOS // MIGUEL DELIBES DE CASTRO


Lamentablemente, vivimos en un momento en el que lo que no puede medirse en dinero no cuenta. Si uno dice que el valor de una obra de arte, un resto prehistórico o una especie animal es incalculable, el interlocutor entenderá que no vale nada. Hace unos años me robaron un portafolios donde guardaba el manuscrito de un artículo y muchos datos sobre otros. Cuando la Policía me preguntó por su valor lo estimé en meses de vida, y en consecuencia anotaron: “Sin valor contable”.


Por eso los científicos de la conservación se esfuerzan por estimar en dólares la valía de los servicios que prestan la fauna y la flora. Algunas aproximaciones son curiosas. Por ejemplo, ¿cuánto nos ahorran los escarabajos peloteros? Ya saben que se alimentan de estiércol y hay muchos tipos.  Algunos son auténticos peloteros, pues hacen bolas que transportan rodando y las entierran tras depositar en ellas su huevos, para que las larvas tengan alimento al nacer.


Otros no fabrican pelotas, sino que comen y depositan la puesta directamente en la boñiga de las vacas u otros animales. Pero todos procesan las heces, y al hacerlo mejoran la calidad del pasto, reciclan el nitrógeno y eliminan las condiciones para que proliferen moscas y parásitos. En Estados Unidos hay aproximadamente un millón de cabezas de ganado mayor, y cada una genera unos 9.000 kg (o 21 metros cúbicos) de residuos sólidos por año. Habrían cubierto el país si no se retiraran, y los escarabajos tienen mucho que ver en ello. Tres cuartas partes de esas cabezas pastan en el campo, donde pueden vivir escarabajos (el resto lo hacen estabuladas y hay que limpiar sus heces).

Desafortunadamente, sin embargo, una porción significativa de las vacas es tratada con antiparasitarios que a través de los excrementos matan a los coleópteros coprófagos. Precisamente eso ha permitido la comparación: en pastos de California donde viven vacas tratadas, una boñiga tarda en promedio 28 meses en desaparecer, mientras que en tierras adyacentes donde las vacas no son tratadas, y por tanto hay escarabajos, sólo dura 22 meses.


A partir de estos datos se ha estimado que las “pérdidas evitadas” gracias a los coleópteros son, en Estados Unidos, cercanas a los 380 millones de dólares anuales, de los que 120 corresponderían a la mejora del propio pasto, unos 60 al reciclado del nitrógeno, y 200 a la reducción de moscas y parásitos. Ahora que se habla tanto de reducir gastos, ¿habrá pensado alguien en los escarabajos peloteros, en lugar de obsesionarse con los recortes?

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