dissabte, 10 de juliol de 2010

¡Me hago doctor!

¡Me hago doctor!: "

VENTANA DE OTROS OJOS // MIGUEL DELIBES DE CASTRO

* Profesor de investigación del CSIC


¿Quién ganará la final de Suráfrica? Algunos amigos bromean diciéndome que, en estas fechas, cualquier zoólogo que se precie debería escribir sobre las habilidades adivinatorias del pulpo Paul. Pero no se preocupen, no voy a hacerlo. Otros, en cambio, sugieren que la gente formal tendría que olvidarse del circo deportivo y denunciar la dura realidad. Y es que, ciertamente, muchos vivimos hoy una especie de esquizofrenia, partidos por medio entre la contagiosa euforia por la selección de fútbol y el crítico entorno profesional circundante. Por primera vez hemos llegado a la final de un campeonato del mundo, es verdad, y casi al mismo tiempo se han reducido prácticamente hasta la nada las plazas para nuevos investigadores, por ejemplo, o han recortado los sueldos de colaboradores que teníamos contratados con cargo a nuestros proyectos.


No apuesto por el masoquismo de renunciar, o poner sordina, a lo que nos alegra, por muchos motivos que haya para estar tristes. Todo lo contrario. De cualquier modo, valoro especialmente a quien es capaz de tomarse con humor incluso las situaciones indeseables, y mucho más cuando, al tiempo de reírse de sí mismo, denuncia a otros. En este sentido, recomiendo un divertido y atribulado video musical que me pasaron el otro día . Al menos parte de él parece rodado en la universidad de Barcelona y se llama ¡Me hago doctor!.


Solíamos decir que el camino que lleva a la ciencia es escarpado y difícil. Durante años hay que trabajar muchas horas al día, casi sin vacaciones, acabar una tesis, salir al extranjero, aguantar y obedecer a los jefes, publicar en un ambiente muy competitivo… y todo eso, verosímilmente, para encontrar las puertas cerradas cuando uno acabe su formación.


¿Merece la pena? Sólo los muy vocacionales pensaban que sí e iniciaban en consecuencia una tesis doctoral. Pero como todo es relativo, y las cosas fuera del mundo académico están tan complicadas, hoy hacer la tesis es “mejor que robar”. Te quedas en la universidad, no cambias ni de facultad, prolongas la vida de estudiante con un sueldo mileurista (que en estas fechas es un chollo)…


“A falta de un buen empleo, la tesis no está tan mal”, cantan alegres en el vídeo, e incluso: “No sé de ciencia, pero en paciencia soy el mejor”. No se lo destripo más, véanlo. Es habitual referirse a la crisis de vocaciones científicas entre los jóvenes, pero a lo peor es que no son los más vocacionales quienes acceden a nuestros laboratorios, sino buenos estudiantes forzados a escoger el trabajo disponible menos malo.

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